textos y dibujos de una Virginia
Sol murió a los 10 años entre cobijas y con la lengua afuera. La sensación de saber que jamás volverá no estuvo en ese momento pero sí cada semana o algo así. La pérdida resulta muy extraña. Y a veces le hablo como si estuviera viva o como si no hubiera sido un perrito adorable que vivía para comer deliciosas cacas. Siento que no dejaré de llorarle jamás y extrañar un pedacito de pelos es algo abrumador, un calambre que no se va. No volveré a obligarla a bailar conmigo cuando intentaba hacer coreografías de Missy Elliot y tampoco oleré sus asquerosos eructos de nuevo. No habrá otra Sol pero eso está bien. Hasta nunca, bebé perro.
Solecito con estrellas
Pensaba en la maravilla del lenguaje y de cómo yo no inventé ninguna palabra aún pero entiendo todo e incluso puedo decirle a Sol que la amo aunque no entienda mucho. Afectos bonitos. Hace del frío que pica y también consciencia de tener un cuerpo que lo siente. Huevísima. El vino caliente marea más rápido y ya todo me está dando vueltas. Cosas que no he vivido y otras que quisiera vivir también vienen a ratitos y mezclan con cosas que sí hice hoy y que no son bellas. Huevísima. De todo lo que puede pasar y las probabilidades de todo todo el universo apestoso me toca ésta en este momento y se puede ser feliz. Si todo no se trata exactamente de eso, de estirar todo lo hermoso hasta que se aguante entonces no sé qué es y necesito clases.
Estoy ligeramente ebria y es lunes. Como vivo sola por primera vez en la vida exploro cosas que todos dicen debo hacer y no es tan cómodo andar en calzones por la casa realmente. El silencio es extraño y también la sensación de que nadie más que tú va a abrir esa puerta. El eco es precioso y no me siento como Tom Hanks en El Náufrago.
Soñé algo parecido a eso
Libertaaaaaaad.
La verdad es que vivir si es sólo existir y nada de gozar o crear nada, pero no va tan mal la cosa.
La juventud hastiada
Ante la decepción no hay que tomarnos nada en serio ya
Ya no sé estar en reposo y la idea de estarlo me pone nerviosa. El otro día descubrí que al despertar de las siestas le encuentro poco sentido a todo, donde sea y a la hora que despierte. No hay nada de malo en no hacer nada y de verdad que suena hermoso pero y de dónde sale tanta presión para estar con ese ritmo todo el tiempo como si todo ese movimiento creara energía para usar después?
“Cada tres horas y veinticinco minutos, en el México de hoy una mujer muere destazada, asfixiada, violada, pateada, quemada, mutilada, apuñalada, envenenada, con los huesos rotos o balaceada”
Cuando terminemos de llorar vamos a acabar con todos
Dibujo viejito